Eres…
Eres lo que mas quiero en este mundo, eso eres,
mi pensamiento mas profundo, también eres,
tan sólo dime lo que hago, aquí me tienes.
Postrado ante la estatua de Odín, rezo por ti. Aunque me odies, aunque quieras matarme. Después de las fuertes discusiones, de los golpes que hemos intercambiado en secreto, para mantenerte oculto, aún así, rezo por ti. Porque eres… lo que más quiero en este mundo… eso eres.
Sé que me miras, que no sabes que estoy haciendo aquí, hincado frente al altar de Odín, y que te preguntas porqué rezo con devoción.
Por ti sin duda, porque eres lo maravilloso de mi mundo. Eso eres.
Eres cuando despierto lo primero, eso eres,
lo que a mi vida le hace falta si no vienes,
lo único, precioso, que mi mente habita hoy.
Cada amanecer solitario, a mi mente entre sueños y en la vigilia, es tu imagen la que predomina. Mirarme al espejo, y sonreírme es imaginarme que eres tú quien me saluda.
Y hay días en lo que te desapareces y no vienes. Que me preocupo en silencio y me trago las lágrimas de no verte. Pues solo puedo pensar en ti, sin importarme el odio que sientes hacia mí. Sin importarme tu frialdad, tu indiferencia, pues en mi mente, me sonríes, y me besas.
Qué mas puedo decirte, tal vez puedo mentirte sin razón,
pero lo que hoy siento es que sin ti estoy muerto,
pues eres lo que mas quiero en este mundo, eso eres.
Y es que cuando peleamos, tengo que fingir que te odio. Tengo que hacerte ver que te repudio y cada vez que lo hago, es como si me clavara una daga en el alma y me abriera las entrañas con mis propias garras. Sólo por no querer oír, tu rechazo, tu repudio. Esas palabras que me matarían de tan solo escucharlas. Al menos tus palabras de odio son más reconfortantes que tu mirada desdeñante, preferibles a ver en tu rostro la expresión de asco y repulsión si llegaras a enterarte, que eres lo que más quiero en este mundo… pues eso eres.
Eres el tiempo que comparto, eso eres,
lo que la gente promete cuando se quiere
mi salvación, mi esperanza y mi fe.
Y mi tiempo dedicado a mis oraciones, ya no son para Odín, son para ti. Ningún dios merecería las plegarias que te dedico, a cada palabra suplicante por un momento más a tu lado. Pues solo una mirada tuya es para mí, todo lo que necesito para seguir viviendo.
En tus manos está mi vida. En tu mirada mis expectativas y esperanzas y en tu voz, la única razón de mi devoción a ti.
Soy el que quererte quiere como nadie soy,
el que te llevaría el sustento día a día, día a día,
el que por ti daría la vida, ese soy.
Dime quién reza por ti las horas infinitas. El que a pesar de todo, intenta comprenderte sin que me des una oportunidad de demostrarte lo que te puedo dar. El que por ti dejaría toda la familia que te traicionó y te daría cada y uno de los centavos de mi fortuna tan solo por verte sonreír. ¡Que va!... el dinero no es suficiente… por ti drenaría mis venas hasta que quedaran vacías, si tan solo me lo pidieras. Es el motivo por el cual no te dejo arrancarme la vida como si me la robaras. Intenta pedírmela con palabras dulce y en un momento… mi vida sería tuya.
Aquí estoy a tu lado y espero aquí sentado hasta el final.
No te has imaginado lo que por ti he esperado
pues eres lo que yo amo en este mundo, eso eres,
cada minuto en lo que pienso, eso eres,
lo que más cuido en este mundo, eso eres.
Y no me aparto de ti y tú no te apartas de mí. Yo por amor, tu por obligación. Y es que no tienes idea de lo mucho que he esperado por ti, y seguiré esperando. No tienes idea de la manera de cómo mi corazón late desenfrenado cuando sin querer me tocas, cuando tus ojos se posan severos en mi mirada. Y espero cada momento con ansias, de oír tu voz; de verte fuera de las sombras.
Y estoy ahora, aquí sentado, junto a los demás, esperando la hora de ir a la batalla y entregar mi vida, no a mi tierra, si no a ti.
Y procuro darte más tiempo, y darme más tiempo de vivir, cuidándote, queriendo protegerte de cualquier arriesgue por el que tengas que salir. Soportando dolores tremendos, aferrándome a la vida, solo por ti.
Y finalmente caigo vencido y ya no tengo fuerzas para seguir. Sobrepasado mi resistencia, peleando hasta el último momento, por ti. De permitirte un momento más de vida, sacrificando la mía, sin importarme si muero de la manera más lenta y dolorosa.
Y cada minuto, parece ser el último, y cada segundo me parece ver ya cerca el final y no me molesto en temer, no me molesto en pensar en la muerte, ni en el terrible dominio de Hel, por lo que siento hacia tí.
Cada minuto, cada segundo final, está dedicado a ti, porque eres, lo que más quiero en este mundo… Eso eres.